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Uruguay celebra a San Francisco

Francisco de Asís

Las Fazendas de la Esperanza de Uruguay (Fazenda de la Esperanza “¿Quo Vadis?”, en Cerro Chato y Fazenda de la Esperanza Femenina Betania, en Melo) celebran el próximo sábado la fiesta de San Francisco.

En Cerro Chato es segundo sábado de mes, día de visita familiar. Las familias estarán llegando desde la mañana. Antes de mediodía, Monseñor Heriberto, el Obispo de Melo, celebrará la Eucaristía y luego se compartirá fraternalmente la mesa.

En Melo, la Fazenda femenina se está preparando con muchas ganas. Allí los invitados son los muchos voluntarios que se vienen acercando desde antes de la fundación (22 de agosto pasado) y también todas las personas que quieran acercarse a conocer la propuesta de la Fazenda. A las 17, las muchachas harán una representación de la vida de San Franciso. A las 18 Mons. Heriberto presidirá la Eucaristía en la Capilla. Luego de la Misa, comeremos fraternalmente lo que llevemos para compartir.

La última es la más importante

Nacho

El P. Nacho, sacerdote de la Diócesis de Melo, párroco en Río Branco, frente a Yaguarão (RS) visitó la Fazenda de la Esperanza Femenina Betania en la ciudad de Melo, para hablar sobre San Francisco y Santa Clara. De este modo nos comparte lo que él vivió.

“si quieres poner a alguien contento/a, pídele que te hable de quien ama” … y disfruta de su tono de voz, su mirada, sus silencios y gestos, todo hablará de la amada, del amado.
En estos días me pusieron muy contento en la Fazenda Femenina Betania, en Melo. Me pidieron que las acompañara a conocer a San Francisco y Santa Clara. Me movilizó mucho por dentro, me despertó recuerdos de sueños y encuentros…
Me preparé con dedicación; leyendo, rezando, recordando. Hasta que llegó el día de compartir, y mi corazón latía vivamente.
Ese día había llegado una chica nueva, para integrarse por voluntad propia a esta comunidad que busca la liberación de distintas adicciones. Entonces toda la comunidad estaba atenta a recibirla, escucharla y servirla. Por lo tanto el compartir sobre Clara y Francisco quedó para más adelante…
Fue algo lindo recordar “la perfecta alegría franciscana”, poder encarnarla, esa alegría de experimentar que “los otros, son más importantes que nuestros saberes y personas”.
En este lugar la más importante es la que llega por último. Recuerdo el  rostro de la recién llegada, su mirada hablaba de mucho dolor, con un rayito de esperanza… Quedando atrás lo que había preparado para compartir, la comunidad me hizo sentir parte para recibir a quien era la más importante. ¡Qué lindo!

Combinamos un nuevo encuentro para compartir sobre el Franciscanismo, y llegué a la Fazenda nuevamente.
Sorpresivamente me salió a recibir quien había llegado la vez pasada. Su rostro, su sonrisa, su mirada ya eran otros. Me puso realmente contento. Un abrazo y los comentarios de camino, que en este lugar nunca son con máscara; ahí cada una pone  su vida sobre la mesa y desde ahí se relaciona, desde ahí se comunica, desde ahí te recibe. A mí personalmente me hace respirar libertad, autenticidad, pero también todavía me desestabiliza un poco…
A la hora del encuentro, estaba la mesa servida para compartir un café, un té, todo muy femeninamente preparado en círculo. Entre ellas había otra con tres días de llegada, que a los pocos minutos puso sobre la mesa “su lucha” y el proceso que ya venía haciendo desde hacía siete meses en otra Fazenda.
Entre otras cosas dijo: “creo que no me va a dar la vida para agradecer a Dios por lo que me está sucediendo con su acogida en la Fazenda. Quiero agradecerle amando, sirviendo como Él, como ellas, me han amado y servido”.
Me comentaron que habían visto la película “Hermano Sol, Hermana Luna”, sobre Francisco y Clara. Algunos estudiosos del franciscanismo no la recomiendan mucho. A mí en su momento me despertó sueños. Pero ahora, lo que me llegó hasta las entrañas fue cuando cada una compartió lo que le había quedado de la película. Realmente, “desde donde miramos algo” ese algo puede ser distinto.
Las escuchaba y me hacían sentir en un grupo de seguidores de Jesús, con el carisma de Clara y Francisco, hablando de alguien que Amaban. Se lo sentía, lo trasmitían en su tono de voz, en sus miradas, en sus gestos…
Alguien dijo: “Francisco fue como nosotras antes, y ahora nosotras estamos intentando ser como él; estamos intentando como él, enamorarnos de Jesús, y servirlo en las compañeras, en nuestras mismas pobrezas…”
Confieso que me sentí en una comunidad Franciscana, donde Jesús es el centro, y sus integrantes con distintos tiempos de procesos, se sirven, se acompañan… Con un detalle que para nada es menor: me habían integrado como a uno más; y llegó el cerrajero y lo invitaron a la mesa; y llegó el jardinero y lo invitaron a la mesa; y llegó la catequista y la invitaron a la mesa…

P. Nacho Aguirre, Río Branco, Cerro Largo, (Diócesis de Melo) Uruguay.

Inauguración Fazenda femenina Betania en Melo

 

Palabras de Mons. Heriberto Bodeant, Obispo de Melo, en el acto inaugural.

Hace seis años, el primero de agosto de 2009, en una mañana friísima, en Cerro Chato, con un viento que bajaba la sensación térmica a… no sé cuánto bajo cero, inaugurábamos la Fazenda de la Esperanza “¿Quo Vadis?”. Ahora tenemos que decir la fazenda masculina, porque estamos inaugurando esta segunda casa, la Fazenda de la Esperanza femenina Betania, en Melo.
Ese día en Cerro Chato había mucha gente que hoy está aquí, otra gente que no está y quiero recordar, y alguien que tampoco pudo estar ese día ni éste, pero yo quiero nombrar primero, que es mi predecesor, Monseñor Luis del Castillo, porque él es quien abrió la puerta a la Fazenda de la Esperanza. Yo recogí, en aquel momento, lo que él sembró. Yo acababa de llegar a la Diócesis y me tocó inaugurar esa casa sin saber mucho qué era.
En un momento empezamos a buscar un lugar para esta casa. Llegamos incluso a hacer algunas gestiones, algunos pedidos… de repente pusimos una cara de piedra para presentarnos ante el dueño de algún campo, pero no logramos ablandarlo. Pero surgió esta casa, que quedó libre por unas circunstancias dolorosas. Pero ni lo que había aquí se perdió, porque la obra de los Voluntarios de la Esperanza que estaba en esta casa continúa en su propia casa, del otro lado, en chacras de Melo, y aquí están ellos también, acompañándonos en esta inauguración y la esperanza continúa, porque pasamos de los Voluntarios de la Esperanza a la Fazenda de la Esperanza.
Esta casa, sobre todo, es una puerta abierta. No es solamente un lugar para estar, sino un lugar a través del cual entrar. Un lugar que se abre para todo aquél que está buscando una salida, que está buscando dejar una situación de adicción, una situación de opresión interior, una situación de oscuridad en su vida. Esta casa es esa puerta abierta hacia la luz.
Una puerta que se abre, sí, para quienes viven aquí en Melo… A mí me preguntaron mucho si había una necesidad particular en Melo para que esta casa estuviera. Yo diría que no más que en otros lugares del Uruguay, porque, desgraciadamente, el flagelo de la adicción está presente en todas partes. Pero esta casa que se abre en Melo no es sólo para quienes están en Melo, en Cerro Largo o en Treinta y Tres (pensamos en la Diócesis…) sino para todo el Uruguay, para la región y aún para el mundo.
Esta casa se abre con jóvenes que están ya en su camino de recuperación; una viene de Argentina, otra viene de Brasil. Con ellas, esta casa comienza a recibir a gente que está en su proceso. Y a ellas se irán sumando otras que, tal vez, comenzaron en otra parte y continúan aquí u otras que comiencen aquí y luego sigan en alguna otra de las casas, porque la Fazenda de la Esperanza es una gran familia, con muchas casas, que pueden recibir en ellas a quienes entran en este ámbito y quieren hacer este camino de un año.
Y estamos poniendo esta casa bajo la protección de María Reina. Aquí estamos bajo la imagen de María Auxiliadora, esta imagen tan querida aquí en Melo, cuya devoción los salesianos y las salesianas nos ayudaron a comprender y a vivir. Pero María Auxiliadora es una imagen de María coronada, María Reina. ¡Qué ella reine en los corazones de todos!
Bien… quiero dejar lugar a quienes van a hablar en nombre de la Fazenda y de la casa. Quiero agradecer a las misioneras, que están terminando hoy su misión, y decirles ¡gracias! y que vayan en paz, a continuar su misión hacia donde las llamen. Gracias a todos los que colaboraron de muchísimas formas. Algunos que vinieron a dar tiempo y horas de trabajo. Otros que trabajaron para reunir las cosas necesarias para la casa. Otros que hicieron su aporte económico. Son muchísimas personas, gracias a Dios. Una de las cosas que yo dije cuando pedía esta ayuda es que “si cada uno pone un poquito, entre todos hacemos mucho… ¡y es mejor así!”. Que esto que hemos podido dar nos una mucho entre nosotros y nos una a esta casa.
Pero, también, quienes han dado, quienes han dado de su tiempo, quienes han dado de sus bienes, quienes han dado de su corazón, saben que no sólo han dado, sino que también han recibido… ¡y mucho!

Continúa misión de apertura de Fazenda Betania

 

La tercera semana de misión en la Fazenda Villa Betania, en Melo/Uruguay, comenzó con una eucaristía celebrada por Mons. Heriberto junto a tres de las misioneras, en una comunidad cercana a la Fazenda. Las otras jóvenes continuaron con sus actividades para ordenar y preparar la nueva casa de la Fazenda Femenina uruguaya.

El día 28 de julio las misioneras estuvieron reunidas junto a todo el grupo de voluntarios que trabajan en la nueva unidad, un momento especial para tratar asuntos de la misión, pero también una oportunidad para colocar en común las necesidades que cada grupo tiene y juntos encontrar soluciones para las cosas aún sin resolver.

En estos días las actividades son intensas y el grupo se divide para dar respuesta a cada una de las necesidades. Por esto unas salen a divulgar la Fazenda, y otras continúan preparando la casa para recibir a las futuras recuperandas. Incluso mientras se trabaja en la casa, continúan llegando visitas, principalmente de personas interesadas en conocer la Fazenda y poder ayudar de alguna manera.

Para finalizar la semana, las misioneras participaron de la Misa en la Catedral y al final de la celebración pudieron vender los productos de la Fazenda. Fueron días de muchas Gracias, con personas que quisieron conocer esta obra de Dios y colocarse generosamente a disposición. El compartir constante y la manifestación de ayuda recibida por parte de las personas ha generado una gran alegría en el grupo, que agradece a Dios Padre y a María por estar al frente de este camino.

Apertura de Fazenda femenina en Uruguay

 

Con el objetivo de dar inicio a una nueva Fazenda en Melo/Uruguay, las seis misioneras partieron de Villa Quilino rumbo a Montevideo el día 13 de julio.

Las misioneras fueron recibidas por el Obispo de la Diócesis de Melo, Monseñor Heriberto Bodeant, que llevó al grupo a la casa donde se ubica la nueva Fazenda de la Esperanza. Para sorpresa de todas el local había sido cariñosamente arreglado por los voluntarios.  Así, el grupo fue muy bien recibido y las misioneras pudieron quedar muy cómodas en su alojamiento.

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